Los conceptos que debes entender para dominar el marketing digital

En el actual mundo empresarial, hay una imparable obsesión por alcanzar resultados sorprendentes en el corto plazo. La paciencia se convirtió en un activo escaso y los líderes de los negocios se embarcaron en ese tren en el que solo vale el ahora. Pocos empresarios se salen de ese molde. Son contados los que trazan rutas a mediano o largo plazo y se toman el tiempo para construirlas y transitarlas. Hoy no hay espacio para la espera, los accionistas y las juntas directivas quieren sus beneficios rápido y esa presión se transmite a los altos directivos de las organizaciones. Y estos, a su vez, la trasladan a cada área de la compañía.

Pues bien, el equipo digital es uno de los departamentos corporativos que más se permea por estas presiones y eso hace que sus formas de actuar cambien. Lo digital tiene fama de ágil, por lo tanto los líderes apuestan allí para resolver la presión por lo inmediato. ¡Una realidad aterradora!, porque inconscientemente ese afán hace que el equipo se desespere por encontrar atajos y olvide la planificación. Quizá, este es el origen de esa absurda obsesión por los trucos que tienen los profesionales del mundo digital. Todos hablan de profesionalizar su actividad, pero solo les interesan los trucos y los atajos. Un comportamiento muy parecido al de aquellos que quieren ganarle al casino contando cartas en el blackjack, pero que no se preocupan por aprender a sumar —haciendo una analogía que podría parecer un poco ridícula—. Ese tipo de personas se concentran tanto en el truco y tan poco en los fundamentos que terminan cometiendo mil errores y perdiendo todo lo que tenían.

Hablamos de esto porque nosotros en Conker somos de los que creemos que la clave de todo está en dominar lo básico, crear planes y trabajar con paciencia por los resultados —sin decir con esto que trabajaremos durante décadas para obtener algo—. Sí, hay que producir en el corto plazo, pero también hay que construir para el futuro lejano; y ese es nuestro mantra para crear estrategias digitales.

Es por esto que ahora nos queremos tomar el tiempo para insistir sobre algunos conceptos básicos que los profesionales del mundo digital debemos dominar para poder crear estrategias sólidas que aporten en el ahora y construyan para el mañana.

Las 6 ideas que son críticas para diseñar una estrategia de marketing digital

Ya lo insinuamos, pero vale la pena recalcarlo: hay conceptos que son básicos para poder entender los asuntos más complejos. Por ejemplo, en matemáticas, es obligatorio entender los números antes de estudiar las operaciones básicas. Y dominarlas es la base para lanzarse a los problemas más complejos. Si no se hace de esta forma, costará mucho trabajo, pues todo en el mundo funciona con esa lógica. En consecuencia, en ninguna área del conocimiento es una buena idea saltarse el aprendizaje de lo fundamental.

A continuación, vamos a revisar algunos de los conceptos elementales sobre los que se ha construido el mundo digital. En total, abordaremos seis ideas —que no son las únicas, pero sí unas muy importantes— que le han dado forma al comportamiento y que deben ser asimiladas para poder planificar y diseñar estrategias de marketing digital en estos entornos:

1. La ley de Moore

Gordon Earl Moore es un personaje clave de la revolución digital. En 1968, junto a Robert Noyce, fundó Intel —el mayor fabricante de circuitos integrados del mundo—. Este empresario e innovador publicó un artículo describiendo una curiosa observación: cada año, durante los siete años de vida del circuito integrado, se había duplicado el número de componentes utilizados en un microchip. Hasta ahí, nada sorprendente, pero el otro pedazo de la observación sí que lo era: el precio del dispositivo seguía siendo el mismo.

A partir de esa observación, Moore enunció su ley que anticipaba que la complejidad de los circuitos integrados se duplicaría cada año con una constante reducción del costo. Lo que dicha ley expresa es que la potencia de las computadoras se duplicaría cada cierto tiempo —originalmente cada año, y luego ampliado a dos años—. Traducido para nosotros, el computador que compramos hoy con $1 tendrá la mitad de la potencia que el que podríamos comprar en dos años con la misma plata.

La consecuencia directa de esta ley para los profesionales del marketing digital es que los precios bajan al mismo tiempo que las capacidades suben. Lo que hoy parece imposible de lograr con nuestro presupuesto estará a nuestro alcance en poco tiempo.

Para ejemplificar mejor los alcances de la ley de Moore, Wikipedia usa un símil muy simple: en 1978, un vuelo comercial entre Nueva York y París costaba cerca de USD 900 y tardaba 6 horas. Si los mismos principios de la ley se hubieran aplicado a la aviación comercial; hoy ese vuelo costaría cerca de USD 0,01 y tardaría menos de un segundo.

2. La web semántica

Lo que se busca con la masificación del concepto web semántica es que las personas nos preocupemos por desarrollar tecnologías que permitan a las máquinas entender todo lo que publicamos en el mundo digital. El objetivo es que las aplicaciones informáticas saquen conclusiones que anticipen nuestras necesidades a partir de la información disponible.

La web semántica se fundamenta en la agregación de datos extra a cada publicación para aumentar su contexto. En esencia, los datos semánticos son componentes adicionales para mejorar el significado de lo publicado, creando dos versiones de cada mensaje: una legible para personas y otra para máquinas, como motores de búsqueda, plataformas sociales o aplicaciones móviles. Con esto, los dispositivos pueden entender mejor la información para darnos mejores respuestas o hacer inferencias.

Es importante aclarar que la web semántica y la llamada web 3.0 no son lo mismo. La primera abarca las actividades que buscan explicar a las máquinas el contenido publicado, mientras que la segunda se refiere al entorno en el que las aplicaciones intercambian y procesan los datos.

3. El internet de las cosas

La iniciativa denominada internet de las cosas (IoT) se refiere a la intención de conectar a internet los objetos cotidianos. Esto permitiría que dichos objetos sean identificados y gestionados por otras máquinas. ¿Por qué esto es útil? Porque se podrá documentar nuestro comportamiento y predecir necesidades no satisfechas. Por ejemplo, si una nevera lleva un registro del consumo de leche, esa información es útil tanto para el consumidor como para el proveedor, mejorando la planificación y garantizando el abastecimiento.

Kevin Ashton propuso esta idea en el Auto-ID Center del MIT en 1999, inicialmente buscando que las máquinas interactuaran entre ellas para ofrecer beneficios interesantes. Sin embargo, hoy existen debates sobre la propiedad y el uso de los datos obtenidos a través del IoT.

Para los especialistas en Social Media y performance digital, IoT representa una oportunidad para comprender profundamente a los usuarios y personalizar ofertas.

4. La sombra de datos

Este concepto destaca el principal problema de la era digital: la cantidad enorme de datos que generamos al usar plataformas y dispositivos digitales. La sombra de datos es ese rastro que dejamos con nuestro comportamiento y preferencias, que revela información valiosa sobre nuestros intereses y decisiones.

Desde el punto de vista de la privacidad, la propiedad y el acceso a esta sombra son temas en debate constante. Sin embargo, para el marketing digital, esta sombra es una herramienta crucial para personalizar la experiencia del consumidor y producir de manera más ajustada a la demanda, promoviendo un consumo sostenible.

5. El «yo cuantificado»

Relacionado con la sombra de datos, el concepto de «yo cuantificado» plantea la utilización de tecnologías para almacenar, monitorear y analizar datos personales y de comportamiento para mejorar la calidad de vida. Esto incluye el rastreo de acciones dentro y fuera del mundo digital, a través de dispositivos wearables como relojes o zapatillas inteligentes, y la integración de datos médicos y ambientales.

Si se utiliza adecuadamente, esta información puede ayudar a tomar decisiones y diseñar rutas personalizadas para mitigar riesgos o alcanzar objetivos personales. Sin embargo, es un tema complejo que mezcla beneficios enormes con posibles riesgos de privacidad y control.

6. La neutralidad de la red

Finalmente, el principio de neutralidad de la red es fundamental para entender que internet no tiene una autoridad central que controle o priorice el tráfico de datos. No existen categorías de usuarios ni preferencias en la transmisión de mensajes: todo se gestiona en el orden en que llega.

Este principio es clave para la apropiación digital, porque obliga a aceptar la incertidumbre y el potencial caos del entorno digital. Los profesionales del marketing deben tener siempre presente este concepto para evitar intentos de controlar lo que la comunidad digital dice o hace, evitando así crisis reputacionales.

En resumen, dominar estos seis conceptos – la ley de Moore, la web semántica, el internet de las cosas, la sombra de datos, el «yo cuantificado» y la neutralidad de la red – es vital para diseñar una estrategia de marketing digital efectiva, sostenible y orientada al futuro. En Conker podemos ayudarte a integrar estos fundamentos en tu plan de acción para conseguir los mejores resultados.

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